“He estado batallando con los síntomas (de diverticulitis) por los últimos 3 meses. En esta ocasión no es tan serio como fue la vez anterior, pero no me permitía entrenar a mi máxima capacidad. Lo que hace (la enfermedad) es debilitar todo mi cuerpo. Básicamente es una infección en mi estómago y toda mi energía se va en luchar contra el virus en lugar de recuperarme del desgaste al que someto mi cuerpo debido a los entrenamientos diarios”, Lesnar comentó.
Cabe recordar que el mismo padecimiento afectó al peleador durante buena parte de 2009 y 2010, situación que lo mantuvo alejado del octágono por cerca de un año.
“Esta es una enfermedad que mucha gente tiene pero lo que es diferente es que yo no soy como la mayoría de la gente. Me considero un atleta de élite que tiene lleva a su cuerpo al límite y por el estrés al que someto a mi cuerpo durante entrenamientos es que este padecimiento se reactiva.”
“No he sido el mismo atleta (que fui antes de sufrir diverticulitis por primera vez). Incluso en mi pelea de regreso contra Shane Carwin, estaba bien, pero a un tal vez a un 85 o 90% y la pelea con Velásquez fue de otro nivel. Le digo a mi esposa y a todo mundo que me enferma y me cansa el hecho de estar enfermo y cansado. Tenemos que encontrar una solución. El peleador en mí no quiere rechazar ninguna pelea pero mi salud y mi familia son más importantes que pelear en el octágono, por tanto no importa cuanto dinero hay de por medio.”
Lesnar, en tiempos recientes, tuvo que cambiar su dieta. Decía que antes estaba basada en proteínas, mucha carne. Hecho que fue relacionado con la enfermedad la primera vez que le fue detectada en 2009. Hoy en día su dieta es mucho más balanceada, con asesoría de nutriólogo. Sin embargo, su recaida pareciera sugerir que tal vez no ha seguido su dieta tan rigurosamente, un reportero cuestionó.
“Eso es lo que me frustra. No puedes estar a este nivel, es mi vida y lo tomo muy seriamente. No podría estar aquí si no fuera dedicado y yo soy muy dedicado con lo de mi dieta.”
Respecto al la manera en que el padecimiento afecta sus entrenamientos diarios, apuntó: “comencé a sentir los síntomas hace tres semanas y me recetaron antibióticos. Durante todo este proceso, no pude ir al gimnasio y desempeñarme bien, a veces tenía que saltarme un día de entrenamiento para descansar y recuperar energías, luego regresaba al siguiente día y no tenía suficiente energía para terminar el entrenamiento y para hacerlo apropiadamente. La concentración fue de doce semanas y ha resultado reducida a seis semanas o menos, y ni siquiera he estado en condición de hacer lo que se supone debería. Ahora solo me quedaban tres semanas para corregir las cosas. En lugar de poner en riesgo mi salud y mi carrera, tuve que tomar al toro por los cuernos, y es lo que estoy haciendo.”

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